Seúl,  (EFE).- Las películas latinoamericanas han vuelto a hacerse hueco en el Festival Internacional de Cine de Busan (BIFF), que arrancó hoy en la ciudad surcoreana, donde se proyectarán filmes con el sello de cineastas como Arturo Ripstein o Pablo Larraín.

El director de origen mexicano Arturo Ripstein lleva hasta el país asiático “El Diablo entre las Piernas” (2019), un relato intimista que gira en torno a la extravagante relación de una pareja de ancianos, que cuenta con guión de su esposa, Paz Alicia Garciadiego.

La película se proyectará en el marco de la sección Icons, dedicada a filmes recientes de figuras consagradas de la industria y en la que es el único representante latino.

El chileno Pablo Larraín está presente en la cita con su “Ema” (2019), premio Unimed a Mejor Película en el reciente festival de Venecia y con el que busca ahora encandilar al público asiático.

La cinta de Larraín forma parte del programa de la sección World Cinema, que engloba narrativas no asiáticas y entre las que se encuentran otras siete películas con firma latinoamericana, entre ellas la película familiar argentina “Las Buenas Intenciones” (The Good Intentions, 2019), dirigida por Ana García Blaya.

Los espectadores del evento surcoreano también tendrán la oportunidad de visionar la coproducción entre Uruguay, Argentina y España “Los tiburones” (2019), de la uruguaya Lucía Garibaldi; el debut como director del chileno Sebastián Muñóz en “El Príncipe” (2019), o el preestreno mundial de “En los ojos de Ernesto” (Aos Olhos de Ernesto, 2019), de la brasileña Ana Luiza Azevedo.

Además de las películas de World Cinema, en Busan tendrán lugar los preestrenos de cuatro largometrajes englobados en la categoría Flash Forward, destinada a aquellos directores con una aproximación más experimentales a la narrativa cinematográfica.

El director mexicano Samuel Kishi Leopo preestrenará “Los lobos” (2019), un relato sobre la emigración mexicana a Estados Unidos, mientras que el colombiano Nicolás Rincón Gille presenta “Tantas Almas” (2019), la epopeya de un pescador para recuperar los cuerpos de sus dos hijos asesinados por las fuerzas paramilitares.

El programa de la vigésimo cuarta edición del BIFF se compone de un total de 14 secciones, entre ellas la de competición, donde se postulan un idéntico número de 14 obras procedentes de Corea del Sur, China, Taiwán, Irán, Filipinas, India, Japón, Vietnam, Kirguistán y una coproducción iraquí-qatarí.

El jurado de este año está presidido por el cineasta británico Mike Figgis (“Leaving Las Vegas”, 1995), e incluye al director artístico checo Karel Och, a la actriz kazaja Samal Yeslyamova, a la intérprete malasia Lee Sinje y a la surcoreana Suh Youngjoo, fundadora de Finecut, una de las principales empresas de internacionalización de filmes del país asiático.

El festival otorgará su premio a cineasta del año, dedicado a profesionales que han hecho contribuciones destacadas al desarrollo de la industria cinematográfica de Asia, al japonés Hirokazu Kore-eda (“Le verità”, 2019), “por sus logros a una vida dedicada a promover y avanzar en la industria cinematográfica asiática”. EFE

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